Revise la sección Liturgia, donde se han incorporado las novenas correspondientes a la Fiesta Chica 2017

Día 3: “AHÍ TIENES A TU MADRE”
(1 Tm 2,5-7 ; Jn. 19, 25-27)


Hermanos continuamos caminando en esta novena como preparación a la Fiesta Chica de Nuestra Señora del Rosario de Andacollo. Hemos contemplado a la llena de gracia que por medio Isabel ha sido admirada como Bienaventurada porque ha creído.

Hoy el texto de Juan nos traslada a los pies de la cruz, al momento en que pareciera que todo hubiese terminado. Ya no están con Jesús quienes lo aclamaban al entrar a Jerusalén, ya no están quienes lo seguían por toda la región escuchando sus enseñanzas. Junto a la cruz solo estaban su madre y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás y María Magdalena.

En ese momento aún queda algo de aliento en el cuerpo de Jesús, suficiente para tener aun en su corazón y pensamiento, la humanidad creada por Dios, a la que ha venido como redentor. El Evangelista Juan la presenta a María cuatro veces en este trozo del evangelio como “la madre de Jesús”; en cambio Jesús la llama “Mujer”, “Mujer allí tienes a tu Hijo”.

Enfoca por consiguiente sólo la vocación de ella como madre y representante de Israel, esto aludiendo a que en el Antiguo Testamento “la mujer” es signo de Israel, prescindiendo así de su nombre y de su vínculo familiar.

El encargo de Jesus al discípulo a los pies de la cruz, no es un gesto maternal de cuidado o protección, ya que María si contaba con familiares cercanos que se podían encargar de ella.Es un gesto de dejar a quien llevara el primer anuncio de la resurrección y acompañara a las primeras comunidades, dando fuerza así a la Iglesia naciente, en las manos del discípulo a quien amaba.

“He ahí a tu Madre”

El discípulo que la acoge no tiene nombre, es figura de aquel que acepta la voluntad del Padre y por lo mismo es amado de Jesús.

En María está reflejada, la contemplación en el corazón del camino de Jesús guardando todas sus experiencias en el silencio del corazón, para después transmitirlas a las nuevas generaciones de discípulos, fortaleciendo su caminar en la oración y la fidelidad a sus enseñanzas, en las primeras comunidades.

En el discípulo a los pies de la cruz, se reflejan todos aquellos que han escuchado la palabra de Dios y han atendido su voluntad.

En María está contenida la Iglesia del Nuevo Testamento que por medio de Jesucristo, da cumplimiento a las promesas hechas por Dios a su pueblo reflejadas en el Antiguo Testamento.
Y en el discípulo que amaba estamos nosotros que al escuchar la palabra de Dios aceptamos su voluntad en nuestra vida.
Esta Iglesia que es portadora de la Palabra de Dios y del anuncio de la Resurrección, la constituyen los discípulos que hacen la voluntad de Dios y que son amados por él.
Por esto hermanos, sintámonos amados por Dios, pero no descansemos en nuestra vida, de buscar incesantemente su amor, mediante la búsqueda de la voluntad de Dios por medio de la lectura y profundización de la Palabra del Señor, por medio de la obediencia a sus enseñanzas, la Eucaristía, los Sacramentos y por sobre todo de la reconciliación, así se manifestara el amor eterno e infinito del Padre en nosotros.

Por María llegamos a Jesús para que nos lleve hasta el Padre, ese es el sentido de esta fiesta, nuestra devoción a María nace desde el encargo que Jesús le hace a su pueblo a los discípulos que el ama. Porque para llegar a Dios hay un solo camino como lo señala la 1era carta a Timoteo del apóstol Pablo. Y en ese camino hay un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Cristo Jesús, el Hijo de María.

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